Page 61 - ElPato_349
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que me levanté como si de una ca-

                                                            cería de patos se tratara, para que

                                                            el animal frenara y me diera tiro…
                                                            ¡¡Funcionó!!  El  padrillo  frenó  en

                                                            seco al ver el movimiento dándo-

                                                            me espacio a disparar.
                                                            Y así es como el viento engañó a un

                                                            viejo y mañoso ¡¡¡padrillo!!! El bi-

                                                            cho sabía en qué horario moverse

                                                            y por dónde ir sin hacer ni un ruido,
                                                            pero no contaba con que yo esta-

                                                            ría bien posicionado en cuanto al

                                                            viento y podría distinguirlo antes.
                                                            Esto no iba a quedar así, el animal

                                                            malherido logró ingresar al monte

                                                            y me tocaba ir a buscarlo. Desen-

       jugué las cartas con la esperanza  fundé la pistola y con una linter-
       de que algún chancho saliera a co- na comencé a seguir el rastro de

       mer temprano. Las horas pasaron  sangre. No tardé en encontrarlo

       y cayó la tardecita, cuando, de re- y rápidamente lo rematé con mi
       pente, escucho que algo venía ca- Bersa  .40  S&W.  El  disparo  fue

       minando hacia mi dirección desde  de frente y nos dificultó la foto-

       la otra punta del sembrado; para  grafía clásica con la boca abierta,
       ese entonces ya eran las 19 hs. y  pero, por suerte, el trofeo está

       nuevamente la luz diurna se apa- intacto.

       gaba y los chicos pegaban la vuelta  Con la ayuda de mis amigos lo-
       al vehículo por lo que, antes de le- gramos sacarlo del monte y

       vantar el arma, tomé el Handy y les  prepararlo para transportarlo,

       pedí que se quedaran quietos por  mientras hacíamos esto, escu-

       seguridad ya que iba a efectuar un  chamos cómo se asomaba una
       disparo. ¡El “bulto” seguía acercán- tropilla de chanchos. Apagamos

       dose, ya era tan corta la distancia  nuestras linternas y fui a ver si lo-



                                                                                  www.revistaelpato.com  61
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