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que me levanté como si de una ca-
cería de patos se tratara, para que
el animal frenara y me diera tiro…
¡¡Funcionó!! El padrillo frenó en
seco al ver el movimiento dándo-
me espacio a disparar.
Y así es como el viento engañó a un
viejo y mañoso ¡¡¡padrillo!!! El bi-
cho sabía en qué horario moverse
y por dónde ir sin hacer ni un ruido,
pero no contaba con que yo esta-
ría bien posicionado en cuanto al
viento y podría distinguirlo antes.
Esto no iba a quedar así, el animal
malherido logró ingresar al monte
y me tocaba ir a buscarlo. Desen-
jugué las cartas con la esperanza fundé la pistola y con una linter-
de que algún chancho saliera a co- na comencé a seguir el rastro de
mer temprano. Las horas pasaron sangre. No tardé en encontrarlo
y cayó la tardecita, cuando, de re- y rápidamente lo rematé con mi
pente, escucho que algo venía ca- Bersa .40 S&W. El disparo fue
minando hacia mi dirección desde de frente y nos dificultó la foto-
la otra punta del sembrado; para grafía clásica con la boca abierta,
ese entonces ya eran las 19 hs. y pero, por suerte, el trofeo está
nuevamente la luz diurna se apa- intacto.
gaba y los chicos pegaban la vuelta Con la ayuda de mis amigos lo-
al vehículo por lo que, antes de le- gramos sacarlo del monte y
vantar el arma, tomé el Handy y les prepararlo para transportarlo,
pedí que se quedaran quietos por mientras hacíamos esto, escu-
seguridad ya que iba a efectuar un chamos cómo se asomaba una
disparo. ¡El “bulto” seguía acercán- tropilla de chanchos. Apagamos
dose, ya era tan corta la distancia nuestras linternas y fui a ver si lo-
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