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Después de mucho tiempo regresé a estos magníficos
ambientes al encuentro con las bandadas.
vez más que nunca, porque ha- La primera yunta pasó a tiro. Se-
cía mucho que no salíamos a los gunda, disparo, y el macho cayó.
patos. El viento nos pegaba en la Fue mi debut con la escopeta
cara, pero las expectativas nos calibre 20, una FM bajo licencia
calentaban el alma. Beretta, tras años de usar el clá-
A lo lejos, las bandadas de cres- sico 12. Me enamoré al instante.
tones y siriacos ya cortaban el Mientras Miguel, Joaquín y Ra-
cielo de esa tarde nublada. Al miro se acomodaban un poco
llegar, preparamos las escope- más abiertos, una nueva banda-
tas y nos acomodamos para la da entró. Miguel acertó con su
jornada. Caminamos unos 100 segundo disparo, yo también, y
metros hasta un paso promete- ya con dos crestones bajados,
dor. Allí, improvisé un escondite salí a buscarlos. Ahí es cuando
con las plantas del lugar. No fue uno realmente extraña al perro.
mi mejor trabajo, lo admito, pero El esfuerzo de vadear entre agua
las ganas de empezar me apura- y maleza, la atención para no per-
ron. Por suerte, los patos recién der las piezas… todo eso resalta
llegaban y aún no estaban tiro- aún más el valor del compañero
teados. de cuatro patas.
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