Page 85 - ElPato_351
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Después  de  mucho  tiempo  regresé  a  estos  magníficos
      ambientes al encuentro con las bandadas.


       vez más que nunca, porque ha- La primera yunta pasó a tiro. Se-

       cía mucho que no salíamos a los  gunda, disparo, y el macho cayó.
       patos. El viento nos pegaba en la  Fue mi  debut con la  escopeta

       cara,  pero  las  expectativas  nos  calibre 20, una FM bajo licencia

       calentaban el alma.                                  Beretta, tras años de usar el clá-
       A lo lejos, las bandadas de cres- sico 12. Me enamoré al instante.

       tones y siriacos ya cortaban el  Mientras  Miguel,  Joaquín  y  Ra-

       cielo de esa tarde nublada. Al  miro se acomodaban un poco

       llegar, preparamos las escope- más abiertos, una nueva banda-
       tas y nos acomodamos para la  da  entró.  Miguel  acertó  con  su

       jornada. Caminamos unos 100  segundo  disparo,  yo  también,  y

       metros hasta un paso promete- ya  con  dos  crestones  bajados,

       dor. Allí, improvisé un escondite  salí a buscarlos. Ahí es cuando
       con las plantas del lugar. No fue  uno realmente extraña al perro.

       mi mejor trabajo, lo admito, pero  El esfuerzo de vadear entre agua

       las ganas de empezar me apura- y maleza, la atención para no per-
       ron. Por suerte, los patos recién  der las piezas… todo eso resalta

       llegaban y aún no estaban tiro- aún más el valor del compañero

       teados.                                              de cuatro patas.



                                                                                  www.revistaelpato.com  85
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