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PESCA EN PIRACUÁ

                                                            trataba de un pez chico: efectiva-

                                                            mente, un armado para arrancar.
                                                            Pero enseguida nos miramos con

                                                            Diego y dijimos: si hay armados

                                                            tiene  que  haber  algún  surubí!!

                                                            Ahí nomas levantamos para vol-
                                                            ver a repetir la pasada. Hicimos

                                                            3 más, y en cada una volvimos a

                                                            repetir otro armado, aunque eso
                                                            sí, cada vez más grandes. Por lo

                                                            menos Estani se divirtió sacan-

                                                            do algunas piezas, como para no
                                                            volver con las manos vacías esa

                                                            noche al lodge. Pero debo reco-

                                                            nocer un cierto sinsabor con el
                                                            que uno ya empieza a “maqui-

                                                            narse”  la  cabeza.  La  realidad  es

                                                            que uno no va a Puerto Piracuá a

                                                            pescar armados.
       bancos de arena. Y es inevitable  Esa noche después de bañarnos

       en uno, cuando ve esos lugares  y mientras esperábamos la cena

       pensar que: “¡acá tiene que salir  hablamos con los guías de los
       uno bueno!”                                          planes para el día siguiente. Te-

       La pasada venía siendo impeca- níamos que cambiar de estrate-

       ble, toda paralela al borde del  gia, algo no estaba funcionando

       veril cuando toma su profundi- como esperábamos. Ahí nomas
       dad justa, y llegando ya sobre la  se decidió salir aguas arriba, para

       margen contraria, donde comen- unos lugares que habían tenido

       zaban los bancos de arena, sien- algo de actividad hace unos días
       to el primer pique. Tranquilos, no  atrás, pero que teóricamente los

       fue nada emocionante porque  últimos  dos  no  habían  pagado

       enseguida me di cuenta que se  casi nada.



       14        OCTUBRE 2025                                                             Revista El Pato
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