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Diversión garantizada a un paso de la ciudad.



       Comenzamos a pescar allí, nue- mos a pescar. Los dos, con ranas
       vamente  probando  con  ranas  de  goma  de  superficie,  lanzába-

       de  superficie  sobre  los  canuti- mos tiros frente a la costa, contra

       llos, pero sin suerte: ningún ata- la  costa  y  también  cruzando  el
       que.  Ya  cerca  de  las  doce  de- charco. El lugar era una pequeña

       cidimos emprender el regreso  lagunita que alimentaba a la lagu-

       hacia  nuestras  casas.  Sin  em- na mayor, y ahí empezó la acción.

       bargo, en el camino un lugar nos  Cada tres o cuatro lanzamientos
       llamó  la  atención.  Lo  habíamos  teníamos un ataque. Recogíamos

       visto  a  la  ida,  y  le  dije  al  Fede:  despacio, dándole tiempo a la ta-

       —Probale, total ya estamos acá.                      rucha para que atacara sin sacar-
       En el primer tiro, una tarucha que  le el señuelo de la boca. Cuando

       estaba  escondida  bajo  los  repo- veíamos  el  pique,  esperábamos

       llitos  de  agua  atacó  el  señuelo,  unos segundos para que la rana se

       pero erró. Nos miramos, nos hici- afirmara bien dentro de su boca…
       mos señas y enseguida nos pusi- y ahí sí, ¡el cañazo!





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