Page 83 - ElPato_357
P. 83
licadamente posible, rogando no
perderla para poder tomarle fo-
tos. Luego de quitarle el anzuelo,
la devolvimos al agua. Lo prime-
ro que pensé fue: “Salvé la ropa”.
Más entusiasmado, seguí pes-
cando. En un casteo defectuoso,
por enredo de la línea, la mosca
no llegó al veril y quedó sobre
el playón, a pocos metros de mi
ubicación. Apenas comencé a co-
brar para volver a castear y colo-
car la mosca en la profundidad,
media con punta transparente. tuve otro pique, clavando la se-
Disfrutamos de un riquísimo gunda trucha en pocos minutos.
asado, descansamos un rato y, Ahí empecé a pensar en la dife-
un tanto desganado después de rencia de trabajo entre una línea
una mañana para el olvido, volví y la otra. Los peces se encontra-
a enfrentar el lago. Intenté en- ban patrullando el veril y las zo-
trar sin éxito en una zona rocosa, nas menos profundas sobre el
viendo la dificultad para despla- playón, donde las líneas de hun-
zarme. El riesgo de tropezar y dimiento no trabajaban adecua-
caerme al agua en un día donde damente. Miré a mi alrededor
las cosas venían complicadas, de- corroborando la poca actividad.
cidí volver al mismo lugar donde Al final de la tarde había cobra-
había estado durante la mañana. do cinco truchas de muy buen
Comencé a castear notando in- tamaño. Pasé de un rotundo fra-
mediatamente la diferencia de caso por la mañana a una tarde
esta línea: no rozaba ni engan- exitosa, por buscar, no confor-
chaba plantas al llegar al veril. marme y cambiar los elementos
Al tercer tiro, para mi sorpresa, cuando notamos que no están
tuve un pique. La traje lo más de- siendo efectivos.
www.revistaelpato.com 83

