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CAZA MAYOR
Obvio el jabalí no era nuestro ob-
jetivo, estábamos ahí para cazar el
ciervo colorado en brama, así que
nos entretuvimos un rato viéndo-
lo osar al borde de la picada hasta
que se fue, pero al rato volvió y se
cruzó para un lado. Minutos des-
pués reapareció y caminó para el
otro lado y así nos tuvo hasta que
la cuarta vez con Leo nos miramos
y dijimos, si sale una vez más ya
to un vareto con tres hembras. Y a lo encaramos. Y así fue, salió una
eso de las 7 y media arrancó a llo- vez más, a unos 300 metros y co-
ver de nuevo, como si fuera la últi- menzamos el rececho, logrando
ma vez… hora de resguardarse en acercarnos más o menos a mitad
un caldén y esperar nomás ya que de distancia. Leo me pone el pie de
ni disparar hubiera podido porque apoyo y por unos segundos lo ten-
no se veía nada, lo que duró hasta go en muy buena posición, pero el
las 8 y media más o menos. animal decide caminar alejándose
Una vez que paró el aguacero el de nosotros, dándonos “la espalda”
monte volvió a cobrar vida, se hi- y comienza a ganar distancia a pe-
cieron escuchar los pájaros y muy sar de los silbidos de Leo para que
lejos algún que otro rezongo, e se frene, así que apenas se cruzó
incluso, un disparo lejano, para el para meterse a la picada le erré un
lado de los brasileros… y, enton- hermoso tiro que pegó bastante
ces, apareció por primera vez ese abajo del animal (aprox. 180 me-
día, uno de los padrillos de jabalí tros la distancia que nos separaba).
más grandes que he visto sincera- Sin penas, ni glorias, volvimos al
mente. Cómo será que a unos 100 punto de observación anterior, la-
metros, mirándolo por la mira o los mentando el tiro errado pero no
largavistas ya se le notaban las de- tanto, ya que todas nuestras ener-
fensas. gías se concentraban en el verda-
32 ABRIL 2026 Revista El Pato

