Page 26 - ElPato_363
P. 26
CAZA MENOR
familia amiga que desde hace años
nos abre sus tranqueras con la
generosidad de siempre. Es uno
de esos lugares donde la pobla-
ción de perdices se mantiene
muy buena y donde disfrutamos
caminar cada potrero.
Como toda buena jornada de
campo, arrancó temprano.
Mate en mano, mientras el sol co-
menzaba a levantar la helada de
la noche anterior, recorríamos
con la vista los cuadros y escuchá-
Cazador y perro atentos en cada paso. bamos el inconfundible silbido de
las perdices. Son pequeños mo-
Horacio le transmitió a Tato mu- mentos que para cualquier caza-
cho más que saberes: le enseñó dor significan muchísimo, incluso
a respetar la naturaleza, a com- antes de empezar a caminar.
prender el comportamiento de En esta oportunidad decidí dejar
cada especie y a vivir cada sali- la escopeta en casa. Mi arma se-
da como una experiencia única. ría la cámara. El objetivo era re-
Hoy tengo el enorme privilegio gistrar imágenes para nuestras
de compartir innumerables jor- redes sociales y para Revista El
nadas con él y, sobre todo, de se- Pato, disfrutando la jornada des-
guir aprendiendo en cada cami- de otro lugar y capturando cada
nata. Quería detenerme a contar detalle que muchas veces pasa
esta pequeña parte de su historia desapercibido.
porque considero que personas El protagonista de cuatro patas
como Tato representan el verda- era Shul, el pointer de cinco años
dero espíritu de nuestra pasión. que acompaña a Tato desde hace
Volviendo a aquel lunes feriado, tiempo. Y qué perro... Tengo que
decidimos visitar el campo de una decirlo: dibuja el campo.
26 JULIO 2026 Revista El Pato

