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No nos dimos por vencidos: regre-
samos al punto exacto y realiza-
mos varias pasadas más. Minutos
después, mi caña acusó un toque
brusco, seguido de una corrida fu-
riosa que comenzó a vaciar el mul-
tifilamento del reel de manera fre-
nética.
—¡Suru, suru! —le grité al guía,
LA DANZA DE LOS SEÑUELOS quien detuvo el motor para permi-
Alistamos los equipos colocando tirme pelear con tranquilidad.
señuelos bananas con paletas de La felicidad, aun sin saber si logra-
profundidad de la marca Cucú, que ríamos izarlo, ya era inmensa; te-
desde hace muchos años nos pro- ner un hermoso pintado prendido
veen de un rendimiento excepcio- siempre es motivo de festejo. Unos
nal. Nos posicionamos en el área minutos más tarde, pudimos subir-
elegida e iniciamos el recorrido a lo a la lancha para las fotos de rigor.
velocidad reducida. Con el respeto que se merecen, lo
En la segunda pasada, la caña de Ri- regresamos al río, agradeciéndole
cardo se arqueó de forma violenta al Paraná por cobijar a estas mag-
al límite; los cabezazos caracterís- níficas criaturas.
ticos nos alertaron de inmediato: Muy cerca de allí, vimos a otra lan-
teníamos al primer surubí en el ex- cha pescar y devolver un ejemplar
tremo de la línea. de tamaño similar. Esto multiplicó
Fue un comienzo inmejorable ante nuestra alegría: saber que, a pesar
un día que parecía jugarnos en de la presión de pesca y la depre-
contra. Empezamos a filmar y a re- dación, todavía existen deportis-
gistrar el momento en fotos, hasta tas que respetan y devuelven a los
que, sin explicación aparente, el grandes reproductores siendo una
señuelo se soltó. Lamento, bronca gran esperanza para el futuro de
y algunos insultos al aire… nuestras aguas.
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