Page 57 - ElPato_364
P. 57
mojarrines eran pequeños, no po-
díamos dejar que llevaran mucho
hilo porque terminaban por des-
carnar el anzuelo. Todos los encar-
nes los hacíamos desde la cola de
la mojarra hacia la cabeza.
En este lugar el tiempo pasó volan-
do y, entre capturas y piques erra-
dos, la mañana se nos fue casi sin
darnos cuenta. Cerca de las 12 co-
menzó a levantarse una brisa cada
vez más intensa. Miguel nos sonrió
www.revistaelpato.com 57

