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Nos levantamos y desayunamos
                                                            todos juntos, luego me fui a cami-

                                                            nar por el campo con los binocu-

                                                            lares para ver si encontraba algún

                                                            animal, me seguía el perro en esa
                                                            aventura. Cuando volví a la casa,

                                                            mi viejo me esperaba con un costi-

                                                            llar de jabalí, estaba muy bueno.

                                                            Quedamos llenos y, antes de ir a
       Lo que sí vimos fueron vizcachas,  dormir la siesta, fuimos a revisar

       mucha cantidad y, aunque está- los charcos para ver si había mo-

       bamos muy cerca, no se alejaban.  vimientos.  Mientras  íbamos  en
       Es algo raro porque que cuando  la chata, vi por primera vez una

       vas con intenciones de cazarlas,  mara, es como una liebre gigante

       se alejan y no lográs ni encandilar- y tiene la parte trasera que pare-
       las. Mientras las mirábamos, vimos  ce pintada: una línea blanca que

       cómo una mancha negra que cruza  divide la cola negra. Iba muy rá-

       por la calle hacia el sorgo: resultó  pido y es un animal hermoso.
       ser un chancho que teníamos muy  Revisamos los charcos y decidi-

       cerca. Pareciera que ellos saben  mos ir al segundo, lo cebamos

       que  están  cubiertos  dentro  del  con un poco de maíz y volvimos a
       sorgo, ya que con el visor lo veía- la casa a descansar un rato hasta

       mos claramente, pero con la mira  el  atardecer.  Luego  de  la  siesta

       del rifle no. Marcelo empezó a ha- nos fuimos a apostar: estábamos

       cer ruido para ver si salía corrien- más cerca que la primera noche,
       do, pero se quedaba donde estaba,  sentados  en  sillas  de  plástico

       algo muy raro porque oliéndonos  cerca de un arbusto y teníamos

       o escuchándonos ellos se alejan  la luna que nos iluminaba des-

       rápidamente, pero se ve que éste  de atrás. Parecía una noche sin
       no. Así que nos volvemos a la casa  suerte, hasta que se escuchó una

       con lo que sería la anécdota para la  chancha  haciendo  bufidos  a  lo

       mañana.                                              lejos.



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