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CAZA MAYOR
Tras una rápida recarga, y cuando
el animal se ponía en movimiento,
volví a disparar. Le pegué en el me-
dio, quizás un poco más atrás tam-
bién, porque salió corriendo con
el resto de la tropa; unos 200 me-
tros después se separó del grupo y
cayó.
Me tomé un tiempo para recupe-
rarme, porque con la edad y los ki-
los no es tan fácil arrastrarse tan-
to. Cuando llegaron los refuerzos
lo fuimos a buscar, con tanta mala
fortuna que al acercarnos se le-
vantó y desapareció entre los
médanos sin volver a dar señales.
Cierva vieja raleada. ¡Eran las 14:30 y la frustración
del grupo era patente! No debe
No sé cuánto tiempo transcurrió, haber peor cosa para un cazador
estimo que no menos de 40 minu- que perder una presa sabiendo
tos, hasta que logré ponerme a 250 que definitivamente va a morir
metros de distancia. Recuperé la por nuestra acción y no dar con
respiración todo lo posible, me puse ella.
en posición y silbé varias veces has- Por la tarde fuimos al sector sur
ta que los animales se levantaron. del campo, pero no divisamos
Tiré como podía y creía. En mi men- nada que merezca la pena ser
te, los animales estaban a bastante contado. Había huellas, claro,
más de 300 metros (el telémetro, pero el cansancio del viaje desde
que después usé para medir 230 Santa Fe más la noche sin dormir
metros, se lo habían quedado mis me pasaron factura, así que le su-
amigos). Apunté al filo del lomo y gerí a Leo volver al SUM para ce-
la bala pasó exactamente por ahí. nar temprano y descansar.
52 JULIO 2026 Revista El Pato

