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CAZA MAYOR

                                                            Cuando tuvimos cierto grado de
                                                            visibilidad, empezamos a mar-

                                                            char por la picada, más que nada

                                                            con la idea de cruzarnos con al-

                                                            gunos de los jabalíes que literal-
                                                            mente se pueden ver todo el día.

                                                            Pero uno puede proponer el plan

                                                            que considere y, sin embargo, la

                                                            naturaleza es la que dispone. Esto
                                                            quedó patente unos mil metros

                                                            después cuando, en una situación

                                                            prácticamente calcada de la vivi-
                                                            da en la brama anterior, Leo des-

                                                            cubrió una cierva que empezaba

                                                            a cruzar la picada.
                                                            Automáticamente me puse en

                                                            posición de disparo y por la mira

                                                            empecé a ver que había otro ani-
       SEGUNDA JORNADA:                                     mal a su derecha. En mi mente se

       LA REVANCHA                                          repetía en cámara lenta el lance

       Al día siguiente nos levantamos un  de mi primer colorado, pero mi
       rato antes. La niebla era aún más  amigo me dijo que no esperara:

       espesa pero, conociendo el movi- solo eran dos animales y la pri-

       miento del día anterior, repetimos  mera era una cierva vieja que re-

       el esquema: paramos en una pica- unía las condiciones para el raleo.
       da amplia a esperar que aclarara y  Apunté, me tomé un tiempo por-

       se disipara un poco. Son momen- que se me movía absolutamen-

       tos mágicos en los que el monte  te todo y, cuando estuve seguro,

       empieza a despertar y uno se em- solté el disparo al centro del pe-
       papa de esa energía y de sonidos  cho. La muerte fue casi instantá-

       tan lejanos a la realidad ciudadana  nea; el animal marchó unos 20 o

       de nuestras vidas.                                   30 metros.



       54        JULIO 2026                                                               Revista El Pato
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