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ESCOCIA EN LA PAMPA

                                                            Y UN CIERRE PERFECTO

                                                            La idea era salir de la zona de cal-
                                                            denal cerrado y volver a los meda-

                                                            nales con la ilusión de otro rececho

                                                            abierto. Así fue, aunque antes cru-
                                                            zamos un padrillo enorme de jaba-

                                                            lí que claramente no nos dejó otra

                                                            chance más que mirarlo mientras

                                                            escapaba.
                                                            Subimos con la camioneta por uno

                                                            de los pocos médanos con camino

                                                            para vigilar el horizonte. Los resul-
                                                            tados fueron inmediatos: detec-

                                                            tamos un grupo de ciervas a unos

                                                            1500 metros e iniciamos el segun-

                                                            do lance, luego de ganarles más o
                                                            menos la mitad de la distancia con

                                                            el vehículo aprovechando las on-

                                                            dulaciones del terreno.
                                                            Para entonces el clima se había

                                                            puesto «perro»; la niebla ya era

                                                            una garúa entre fina y gruesa y el
       Fue  un disparo medido con  telé-                    viento se sentía bastante. Entre

       metro a 154 metros. Para cuando                      bromas, comentamos que parecía

       llegamos, la presa ya estaba com-                    que cazábamos en esas tierras de

       pletamente en otro plano. La corri-                  Escocia que uno ve por la tele.
       mos a la picada y desanduvimos el                    Fue un rececho precioso, ganándo-

       camino para buscar la camioneta y                    les distancia entre los médanos y

       cargarla. Al terminar, Leo me miró                   usando cada elevación, cada pasto
       y me dijo: «¡Vamos a buscar más!».                   y cada oportunidad que nos daba

       «¡Okey, vamos!», respondí.




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