Page 103 - ElPato_365
P. 103
siempre hablo de “cañadas”, aun-
que en otros lugares las llamen
bañados o bajos; es la palabra
con la que crecí y la que me trans-
porta directo a aquellos campos
donde aprendí a cazar.
En San Javier compartimos mo-
mentos inolvidables entre ami-
gos: amaneceres mágicos, tar-
des tranquilas y atardeceres de
esos que quedan grabados para
siempre en la memoria.
Porque, más allá del resultado, lo
que verdaderamente nos vuelve
fanáticos son las vivencias.
Preparar los equipos, caminar
Es una cacería sacrificada,
pero muy atrapante. por el agua, acomodar los señue-
los, esperar las primeras luces y
EL REGRESO DE LAS LLUVIAS escuchar cómo comienza a des-
Durante el tramo final, las preci- pertar la laguna son sensacio-
pitaciones volvieron a acompa- nes difíciles de explicar. A eso se
ñarnos y pudimos disfrutar nue- suma la compañía, las charlas,
vamente de excelentes jornadas. las bromas, el mate compartido
Tuve la oportunidad de cazar y ese silencio tan particular que
en el departamento San Javier, solo se respira en medio de una
una región que podría definirse cañada.
como un paraíso absoluto para Con los años uno comprende que
los amantes de los patos. la cantidad de piezas deja de ser
Sus grandes espejos de agua, ba- lo primordial. Lo que permanece
ñados, bajos y extensas cañadas son los paisajes, las experiencias
conforman hábitats ideales para y las personas con las que tuvi-
las distintas especies. En mi caso mos la suerte de compartirlos.
www.revistaelpato.com 103

